Terror Anarquista

Vivimos en un sistema en el que no está permitido que los ciudadanos se hagan cargo de sus propios intereses ni que creen iniciativas asociándose y creando comunidades libres. Solamente una clase especializada de hombres son los encargados de decidir cuáles son los intereses comunes. Esta minoría poderosa es la que decide, ejecuta, controla y dirige que es lo mejor para la convivencia y la armonía de la gran mayoría de la población, cuya única función, consiste en ser espectadores en lugar de participantes, y a cambio, de vez en cuando gozarán del favor de decidir quién quiere que sea su nuevo líder.  Una vez liberados, deberán volver a su posición de espectadores.

Y a aquellos que no cumplamos con nuestro deber de buen ciudadano (trabaja, mira la tele, consume, calla y vota) serán desacreditados a través de los grandes medios, serán perseguidos por la ley acusados de romper la armonía y la paz social en la que vivimos. Serán aislados, torturados y asesinados si es necesario para poder mantener el control de la población.Resistencia estudiantil

Hemos de esperar que nos digan: “Muchachos, vosotros no podéis hacer nada, estáis solos, estáis separados, nunca habéis conseguido nada y nunca conseguiréis nada”. Ellos nos temen, y por tanto deben decirnos eso, incluso también nos dirán: “Vosotros no queréis conseguir nada, todo lo que deseáis es consumir más”.

El poder, siempre ha considerado a los anarquistas como el mal definitivo. Y es que la idea de que la gente pueda ser libre resulta extremadamente aterradora para cualquier persona de poder. Si quieres pensar por tu cuenta debes saber que tendrás que pagar un precio.

Los ciudadanos preguntones resultan altamente incómodos. Los fundamentos de la educación y por lo tanto de la civilización son estos: “ Yo soy un gran profesor, y voy a decirte lo que tienes que decir, lo que tienes que pensar, tú lo anotas en tus cuadernos y lo repites”. Si te levantas y dices ;“ no entiendo porque debo leer a platón o cualquier libro que se te haya encomendado”, estas destruyendo sus fundamentos de la civilización.

El Anarquista es aquél ciudadano que no acepta la leyes impuestas, aquél que cuestiona hasta lo más esencial de nuestro sistema, aquél que desobedece si cree que no es justo, aquél que utiliza la solidaridad de forma horizontal sin confundirla con la caridad. Anarquista es aquél al que el capitalismo, su educación y su publicidad no han logrado convencer, es aquél que sabe convivir en comunidad sin necesidad de leyes ni autoridad… Obviamente este ciudadano es altamente peligroso para aquellos que tienen el poder sobre los ciudadanos, y esa peste de desobediencia y capacidad de autogestión deben ser eliminadas.

Lo que el poder no sabe ni entiende es que la tozudez y la capacidad de supervivencia que tenemos los anarquistas, no tiene límites.

Pablo, el Nuevo Mesías de la Democrácia

El caso es que no quería, no me apetecía, mencionarme sobre el tema. Sin embargo, finalmente, después de hablar con algunas amistades, y de leer algunos artículos realmente sorprendentes, más que por el autor, por el medio donde se publican. Y no lo digo por estar a favor o en contra, sino por la falta de rigor y de capacidad para cuestionar algunas evidencias sobre la realidad que nos imponen. Voy a intentar explicar lo mejor posible mi decepción, hacia una parte de la ciudadanía, por ser incapaz de cuestionar, a aquél que nos regala el oído.el roto manipulacion

Durante los últimos años, estamos comenzando a vivir bajo un contexto grave a nivel social y democrático, con un empobrecimiento de la población y una clase media que parece tener los días contados. Donde existe una minoría poderosa que decide qué es lo que les conviene a los ciudadanos, una minoría que crea el consenso y los valores que todo buen ciudadano debe tener, a través de los medios de comunicación y que nos vende una guerra, una privatización de lo público como el que nos vende un jabón. Pero esa elite política se encuentra cada vez más erosionada y su credibilidad se encuentra bajo mínimos.

Pero tranquilos… Tenemos un  nuevo mesías. Lo llaman “el fenómeno” Podemos. Y viene dispuesto a preservar la paz democrática. Pero primero me gustaría empezar por el principio, o al menos por aquél principio en el que un servidor dio de forma casual y gracias a internet con un programa que se llamaba Ford Apache, cuya introducción era llevada a cabo por un chico joven, con el pelo largo y con una oratoria y un discurso que me dejaron bastante perplejo. Ese era un discurso que podría ser muy afín a mi modo de ver y analizar la realidad y el sistema en el que vivimos, salvo algunos puntos. El caso es que por fin encontraba un programa de debate en el que nadie se presentaba como neutral. Donde se analizaba con bastante profundidad los temas que se trataban, y lo más importante, no existía una censura en cuanto al contenido, los tertulianos podían nombrar empresas, empresarios y llevar a cabo una crítica al sistema como tal. Por lo tanto la información usada para levar a cabo los debates, no se veía afectada por unos intereses económicos, ya sean por parte de anunciantes como de accionistas, porque dicho medio prescindía de ellos.

Aunque la posición política de Pablo no era del todo afín a la mía, me parecía interesante su programa. Recuerdo un programa en el que se hablaba sobre el tema  que trata el libro de Pascual Serrano “Traficantes de Información”. Un libro que destapa a los dueños de los grandes medios, su historia y sus finanzas. Los mismos dueños que los de las grandes multinacionales y que bajo la excusa de la libertad de expresión manejan, controlan y deciden qué noticias debemos conocer y bajo qué punto de vista ideológico deben ser redactadas.

Fue un programa que dejó claro quién está detrás de las televisiones privadas y porqué según qué discursos no son admitidos en los grandes medios.

La realidad es que aquellos discursos que llevan implícita una crítica al sistema democrático actual y sobre todo al capitalista, y sean capaces de destapar sus evidencias, su funcionamiento real y su falta de escrúpulos, serán discursos que no tendrán lugar en la TV, ni en los periódicos más leídos, ni en las emisoras más escuchadas. No interesa que la gente vea esa crítica al sistema y esas alternativas como algo viable. Si eso ocurriera el capitalismo correría grave peligro. Para eso están los medios de comunicación privados, para ejercer su derecho a censura sobre la población y así controlar la opinión pública.

Partiendo de esa base, que también compartía Pablo. Pablo decidió dar el salto a los canales privados de la TDT. Curiosamente la primera tertulia en la que participó Pablo fue en Intereconomia. La verdad, resultaba divertido ver como un joven con coleta les daba un rapapolvo a ese montón de caspa con corbata. A partir de ahí comenzó a aparecer en todas las tertulias; de mañana, tarde y noche, de las demás televisiones como Cuatro, La Sexta , Antena 3 o Telecinco.

Algo no cuadraba. El señor Pablo Iglesias, que poseía un discurso con una crítica al actual sistema, sobre todo al sistema capitalista era aceptado en todos los platós de las televisiones privadas. ¿Por qué se aceptaba ese discurso ahora? ¿Por qué Pablo Iglesias y no otra persona?

Entonces apareció “Podemos” y mis dudas comenzaron a disiparse. La verdad es que el slogan “Podemos” me ayudó bastante puesto que estamos ante un eslogan vacío. No nos dice nada pero podríamos estar todos de acuerdo. Es como si yo dijera: “Lo más importante en la vida es la libertad”, todo el mundo estará de acuerdo, por lo tanto no he dicho nada, es un eslogan vacío, no se posiciona, no se compromete, no concreta. Eso sin contar con esa inevitable comparación con el “yes we can” de Obama, o con el poderío de “La Roja” que parecía darle de comer a todos los españoles.

Si analizamos la situación sociopolítica del momento estaremos de acuerdo en que una parte de la ciudadanía, que la podríamos llamar de “izquierdas”, se encuentra profundamente desengañada con la política, y su confianza hacia los políticos cae en picado a un ritmo vertiginoso. Esa parte, muy numerosa, de esa ciudadanía desengañada, corre el peligro de rebelarse. Y ahí es donde entra en escena Podemos. Su función no es otra que la de amedrentarla y que vuelva a creer en este sistema que nos da a escoger cada cuatro años cual queremos que sea nuestro nuevo líder.

Podemos no rompe el bipartidismo, al contrario, será una parte del bipartidismo que viene. Y su discurso perderá credibilidad porque no predican con el ejemplo, igual que en su funcionamiento interno, en Podemos las decisiones las toman dos personas, el resto, tiene opinión pero esta no cuenta.

En un país con un alto riesgo de rebelión, Podemos tiene la función de preservar esta paz democrática que permite que sigamos trabajando explotados pero callados, que sigamos consumiendo en busca de la felicidad, una paz democrática que parece ser el pilar sobre el que se sustenta el capitalismo y que nos está saliendo muy cara. Podemos debe evitar la rebelión y debe hacer que los ciudadanos vuelvan a creer en la democracia. Y los ciudadanos nos volvemos a creer lo que la TV nos cuenta.

 Lupen.

 

Billywood… El autentico “Johnny sin Cash”

Lo conocieron en la calle, solo con su guitarra. Trabajador y viajante itinerante, compositor insaciable y músico on the road. Lo que hace, lo hace de abajo hacia arriba y de dentro hacia fuera. Su evidente juventud descoloca e impacienta al espectador. Sus actuaciones acaban seduciendo a los presentes allí donde va. En La Isla estamos encantados de habernos cruzado en su camino y de tenerlo en nuestro estudio acompañado de nuestro amigo Fran al contrabajo.

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Como si se tratara de una conversación de taberna, hemos hablado con ellos sobre música, realidad y sociedad.

Salud y Rock’n’Roll

Democracia y el Control de la Opinión Pública

En una democracia como “Dios Manda” no está permitido que los ciudadanos se hagan cargo de sus intereses ni de sus asuntos propios, solamente una clase especializada de hombres son los encargados de decidir cuáles son los intereses comunes. Esta minoría poderosa es la que decide, ejecuta, controla y dirige que es lo mejor para la convivencia y la armonía de la gran mayoría de la población a la que llaman “rebaño desconcertado”. La única función de este rebaño desconcertado en una democracia “Como Dios Manda” consiste en ser espectadores en vez de participantes, y a cambio, de vez en cuando gozarán del favor de decidir quién quiere que sea su nuevo líder.  Una vez liberados, deben volver a su posición de espectadores.

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Para que todo esto funcione hay que domesticar a ese rebaño desconcertado.  Y la mejor forma de hacerlo es mediante la fabricación del consenso. Esto se consigue a través de los llamados “intelectuales responsables” que están al servicio de esa pequeña minoría poderosa y dueña de la sociedad. Se trata de crear en la población un consenso en función de los intereses de esos dueños de la sociedad, por ejemplo; a nadie le gusta que su país participe en una guerra donde obviamente moriría muchísima gente. Pero si todos los medios de comunicación (controlados por esa minoría) comienzan a bombardear a su población con imágenes de civiles decapitados, de testigos contando atrocidades, y al mismo tiempo solamente nos muestran la versión que beneficia a sus intereses, la población comenzará a ver con mejores ojos la intervención militar. Si además de eso, dicha intervención se proclama a los cuatro vientos, que se hará en nombre de la democracia y en nombre de la paz, prácticamente se habrá conseguido el consenso de ese rebaño desconcertado. Y a la minoría de dicho rebaño que todavía no esté de acuerdo, se la desprestigiará en cada movilización tachándola de minoría alborotadora y descerebrada, que lo único que hace es alterar la armonía en la que vivimos en esta democracia “como dios manda”.

Por lo tanto, el control de la opinión pública es la mayor preocupación de las corporaciones. Para ello es importante hacer que el rebaño desconcertado esté distraído en todo momento, y asegurarse de que asuma su rol de espectador. Para ello los ciudadanos deben estar atomizados, segregados y solos, no puede ser que pretendan organizarse, porque entonces dejarían de ser meros espectadores  y pasarían a ser participantes activos, y eso sería una verdadera amenaza para esa minoría poderosa. Eso se consigue inculcando valores como que lo bueno de esta vida es poder consumir cada vez más y mejor, y poder vivir igual que esa familia de clase media que aparece en la pantalla, exhibiendo conceptos como armonía o patriotismo mediante slogans vacíos que no puedan recibir ninguna oposición, como por ejemplo que  lo mas importante es nuestra paz y nuestra libertad.  Todo el mundo estaría de acuerdo con esa frase, es un eslogan vacío, no significa nada y no puedes oponerte. Sin embargo, esa gente que destruye esa paz y esa armonía, son los únicos que parecen ser consientes de las decisiones que se toman, no quieren ser espectadores, son los ciudadanos más inteligentes y libres del rebaño desconcertado porque quieren ser participantes activos para poder cambiar aquello que ven injusto, son un soplo de vida de una sociedad saturada de información y sin capacidad de reflexión y análisis.

Lupen

La Inmediatez de la Información

La obsesión por la inmediatez de los medios de comunicación por contar la noticia, hace que no den continuidad a la información ni que se recojan antecedentes.

Por ejemplo los medios festejaron la celebración de elecciones en Iraq, y las presentan como un éxito. Sin embargo, seis meses después, los diputados no se habían puesto de acuerdo `para organizar el trabajo. Ante la ausencia de trabajo,  algunos cargos electos decidieron mejores lugares para vivir, como residencias privadas en Jordania, Iran o Dubai. Un diputado de alianza curda, es el único que acude al parlamento todos los días… El hecho de haber participado al vodevil electoral organizado por EEUU y sus aliados (España incluida) les ha proporcionado a los diputados un salario de 11.000 dolares/mes aprox…, una vivienda, una flota de todoterrenos blindados, 30 guardaespaldas, pasaportes diplomáticos para que viajen por el mundo sin problemas…

Tres meses después de la apertura del Parlamento afgano, aun no se había tomado ninguna decisión ni se había efectuado ninguna votación. Los legisladores no habían hecho nada, excepto cobrar su salario de 2.750€ en un país donde un medico cobra 39€.

La ONU se había gastado un tercio del valor de todos los proyectos de reconstrucción efectuados en 4 años, por eso el gobierno de EEUU y la prensa dominante proclamaron a bombo y platillo que las elecciones parlamentarias eran la prueba de que la democracia se había afianzado en ese país. Las siguientes elecciones afganas también fueron aplaudidas por los medios…

Al fin y al cabo… tanto los medios como las audiencias están angustiados por conocer lo último, dejando en el camino el contraste de la noticia, la profundización, el contexto, y desinteresándose por completo la comprensión y veracidad de la noticia

 

Fuente: libro:  Periodismo canalla, Pascual Serrano.